A PROPÓSITO... ¿Y DÓNDE QUEDA LA INTERCULTURALIDAD?
>> lunes, 18 de mayo de 2009
Por: Elena Burga Cabrera
Escuchar al presidente Alan García decir “esas personas [los indígenas] no son ciudadanos de primera clase” y “qué son 400 mil nativos al lado de 28 millones de peruanos” definitivamente pasará a la historia de los exabruptos más terribles que hemos podido escuchar en el siglo XXI, un siglo que muchos aspiran a que sea el de la tolerancia.
Si analizamos la desafortunada frase, además de la clara alusión a diversas “categorías” de ciudadanos, que ya es grave, en la segunda parte se sugiere que los indígenas no son peruanos, y los pone en competencia con los 28 millones de peruanos… ¿Nativos vs. Peruanos?
Esta manera de catalogar a los pueblos indígenas amazónicos se ha ratificado en el spot que sacó el Ministerio de Interior luego de los hechos ocurridos en Bagua, poniendo nuevamente a los indígenas como salvajes y bárbaros que se oponen a que el Perú avance; y como parte de una estrategia extranjera que pretende destruir al Perú. ¡Qué forma tan maquiavélica de presentar las cosas! ¡Qué manera de enfrentar a indígenas con el resto de peruanos, de provocar la desunión, la discriminación hacia un grupo de peruanos descendientes de los más antiguos hombres y mujeres que poblaron estas tierras, en un momento en que se debería buscar la calma, el diálogo y la conciliación!
Por ello no sorprende la forma en que el gobierno decidió “terminar” el paro de los pueblos indígenas, con una intervención policial que para cualquier persona con sentido común era previsible que terminara en violencia, con muertes inútiles que nunca debieron producirse.
¿El Perú realmente avanza?
Definitivamente, nuestro querido Perú no avanza. No avanza hacia una verdadera democracia, ya que no se agotaron todos los métodos pacíficos y de diálogo. No avanza hacia un verdadero respeto a los derechos de todos los ciudadanos, porque a pesar de que existen leyes que establecen derechos particulares a los pueblos indígenas, estos no son tomados en cuenta a la hora de impulsar políticas sobre sus territorios, los recursos naturales y otros aspectos que afectan sus vidas. No avanza hacia la compresión de lo que significa ser un país diverso cultural, lingüística y biológicamente; y de lo que esta diversidad implica en términos de una forma diferente de gobernar, de legislar, atendiendo a esta diversidad, respetando las distintas visiones y formas de vivir. No avanzamos en comprender el rol que nos corresponde a cada uno: autoridades y sociedad civil… blancos, mestizos e indígenas, en un país donde el potencial de desarrollo más grande está en su gente, que es diversa.
Los peruanos no podemos negar que desde la Colonia hasta nuestros días se ha institucionalizado una práctica discriminatoria contra los ciudadanos originarios de estas tierras, contra todos aquéllos que evidencian, ya sea en sus rasgos físicos, en su forma de hablar y hasta de vestir, ser descendientes de aquellos antiguos hombres y mujeres que poblaban estas tierras a la llegada de los españoles. El racismo y el desprecio por todo aquello que viene de “indio” se ha maquillado un poco en los últimos años, pero sigue latente en nuestra sociedad y en cada uno de nosotros.
Aunque se habla del orgullo de ser peruano (el uso del chullo se promueve en las pasarelas europeas, se difunde las maravillas de la comida peruana, y Machu Picchu nos llena de orgullo a todos) esto no pasa de ser un sentimiento folklórico que se queda en la cáscara, que no cobra carne en cada uno de los peruanos, y que no permite que nos conozcamos mejor y que reconozcamos las diversas “culturas vivas” que existen en nuestros país. Mucho menos permite que respetemos y valoremos a las personas que pertenecen a esas culturas vivas y los consideremos como ciudadanos “de primera clase” como los somos todos.
Interculturalidad: ¿Sólo tolerancia?
Esta valoración y respeto a las culturas y a las personas que pertenecen a estas culturas implica no sólo “tratarlos bien” o decirles “yo te acepto como eres”, como algunos pueden pensar. Eso es muy fácil, eso es sólo el primer paso. Implica principalmente un reconocimiento de los derechos que tienen estas personas como individuos y también como colectivos, como miembros de un pueblo indígena, descendientes de nuestras culturas milenarias. Implica reconocer y respetar que tienen una visión del mundo diferente, que tienen una organización social propia, que tienen una manera diferente de vivir, de relacionarse con la naturaleza y de aprovechar los recursos que ella ofrece (sin saquear); que tienen una manera de celebrar sus fiestas, de enamorarse, de criar a sus hijos, de ver el futuro… Y, por tanto, una manera diferente de entender el “desarrollo” del que tanto se les acusa de estar al margen. Implica reconocer que los pueblos, todos los pueblos, y en particular los pueblos indígenas, tienen derecho a participar en las decisiones de políticas que afectan su vida, con relación a sus territorios, a la educación que quieren para sus hijos, y a la búsqueda de soluciones a los múltiples problemas que los aquejan.
La Ley General de Educación señala que uno de los principios del sistema educativo peruano es la interculturalidad (art. 20). Esto significa que todos los peruanos debemos recibir una educación que tome en cuenta las diversas culturas que existen en el país, que nos ayude a conocerlas, a recoger sus conocimientos y prácticas, y a reconocer sus aportes a la sociedad nacional; lo que a su vez nos permitirá valorarlas y respetarlas. Una educación que nos ayude a desarrollar actitudes y capacidades para relacionarnos con personas de distintas culturas – como de hecho nos relacionamos día a día en la mayoría de las regiones del país y en Lima, donde conviven personas de distintas herencias culturales –, pero sobre la base del respecto y el reconocimiento de los derechos que le asisten a cada uno como ciudadano y como parte de un grupo humano.
El enfoque intercultural en todos los sectores
En los últimos años, además, en algunos sectores como Salud, Justicia, Producción y Medio Ambiente, han empezado a sentir la necesidad de tener un enfoque intercultural en el trabajo que realizan. En efecto, dada la diversidad sociocultural que caracteriza al Perú, pero sobre todo, dada la cantidad de fracasos vividos en la aplicación de políticas equivocadas y la ejecución de “proyectos de desarrollo” (que han terminado estrellándose en la realidad), algunos están buscando repensar sus enfoques y estrategias y tener un mayor conocimiento de la cosmovisión y otros aspectos de la cultura de los pobladores con los que trabajan.
Trabajar desde un enfoque intercultural en los distintos sectores de la vida social, económica y política del país es definitivamente un reto para todas las instituciones estatales y privadas, así como para todos los profesionales. Promover una práctica de respecto basado en el principio de interculturalidad es la única manera de atacar el racismo y la discriminación, en todas sus formas, que sigue caracterizando a nuestra sociedad; y una forma de buscar un desarrollo más armónico y coherente con la diversidad que caracteriza al Perú.
Hoy más que nunca se hace evidente la necesidad de tener un mayor compromiso, responsabilidad social y mucha creatividad para promover un auténtico Bien-estar - o Buen Vivir como prefieren llamar los indígenas – para los pobladores de los distintos escenarios socioculturales del país, tanto en ámbitos rurales como urbanos. Un Buen Vivir que no es otra cosa que ese desarrollo que, si bien garantiza mejores servicios de salud, educación, alimentación, justicia, recreación, etc., enfatiza principalmente en el respeto a las personas y en el respecto a la naturaleza, y busca una armonía con todos los seres que habitan en ella, humanos y no humanos. Un desarrollo que no depreda y que, más que acumulación de riqueza material, busca alegría en la convivencia entre personas y otros seres del medio ambiente… En fin, esa especie de paz y de felicidad que todos anhelamos y que, paradójicamente, los países “más desarrollados” están aún más lejos de alcanzar.
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2 comentarios:
Es necesario entender al otro, adoptar un enfoque intercultural, y trabajar en la sensibilización sobre estos temas pero urge encontrar instrumentos que nos permitan hacer esto.
Teófilo Altamirano y Jorge Yamamoto, docentes de la PUCP, fueron parte de un estudio de cinco años en comunidades de la selva alta, la sierra y la costa. En él estudian las concepciones de bienestar desde la perspectiva de los propios pobladores para, así, evitar la imposición de ideas de desarrollo foráneas léase gobiernos y trasnacionales. Esta investigación no sólo es valiosa por los resultados sino porque la sólida metodología se puede usar para el entendimiento cultural y para evitar conflictos. El título de la publicación es “Wellbeing in Peru: Universal and Local Views Confronted”, James Copestake es el editor.
Otro aporte es Indigenising Development, una colección de ensayos cortos sobre indígenas en Perú, Guatemala, Canadá, Nicaragua, Brasil, Suriman y Siberia. Publicación del Centro de Política Internacional para el Crecimiento Inclusivo (ONU). http://www.ipc-undp.org/pub/IPCPovertyInFocus17.pdf
Estos dos estudios apuntan al cross border thinking entre cosmovisiones. Leánse, critíquense, difúndanse y aplíquense que para eso está la investigación.
Es necesario entender al otro, adoptar un enfoque intercultural, y trabajar en la sensibilización sobre estos temas pero urge encontrar instrumentos que nos permitan hacer esto.
Teófilo Altamirano y Jorge Yamamoto, docentes de la PUCP, fueron parte de un estudio de cinco años en comunidades de la selva alta, la sierra y la costa. En él estudian las concepciones de bienestar desde la perspectiva de los propios pobladores para, así, evitar la imposición de ideas de desarrollo foráneas léase gobiernos y trasnacionales. Esta investigación no sólo es valiosa por los resultados sino porque la sólida metodología se puede usar para el entendimiento cultural y para evitar conflictos. El título de la publicación es “Wellbeing in Peru: Universal and Local Views Confronted”, James Copestake es el editor.
Otro aporte es Indigenising Development, una colección de ensayos cortos sobre indígenas en Perú, Guatemala, Canadá, Nicaragua, Brasil, Suriman y Siberia. Publicación del Centro de Política Internacional para el Crecimiento Inclusivo (ONU). http://www.ipc-undp.org/pub/IPCPovertyInFocus17.pdf
Estos dos estudios apuntan al cross border thinking entre cosmovisiones. Leánse, critíquense, difúndanse y aplíquense que para eso está la investigación.
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